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miércoles, 10 de agosto de 2011

Mid winter Lust

Hay estudiantes y gente encapuchada irrumpiendo en el diario darse de las cosas. Se siente en el aire. La clase política is loosing its grip y la sociedad explota en un crisol disonante de voces, como una orquesta afinando. A nadie le gusta el gobierno. Estudiantes y encapuchados se toman las calles, unos marchan mientras los otros se descuelgan para quemar comercios, incendiar autos, arrancar semáforos de cuajo mientras esperan que llegue la policía. El orden invocará una vez más la retórica de los carros lanza agua, las lacrimógenas, las lumas. El argumento de fondo es el siempre efectivo recurso a la fuerza anti motines.

Algo un poco más de fondo se percibe bajo todo esto, aunque nadie pueda señalarlo claramente. Chile ha mudado de piel y los conflictos por mucho tiempo administrados con soltura tecnocrática y retórica diletante desbrozan los goznes de la máquina. Por un segundo pienso que la democracia representativa ya ha agotado sus posibilidades, y, si Gramscii estaba en lo correcto (todo orden se sobrepone a las crisis hasta que agota todas las posibilidades en él contenidas), se acerca al comienzo de su declive.

Pero en realidad todo esto no me interesa hoy, porque mientras tanto, la vida sigue imperturbable, y lo noto mi cuerpo, que se obstina en sentir hambre a esta hora de la tarde. Este olimpo bancario, sobre un veinteavo piso, es tierra fértil para mi imaginación, sobre todo teniendo un puesto al lado de un ventanal. Veo con perspectiva de ave una ciudad vuelta maqueta:  allá afuera, distribuidas en los edificios y las calles que se ramifican bajo el aire ennegrecido, las personas trabajan, copulan, compran, venden, se insultan, se aman, se asaltan y se ayudan unas a otras... Si tuviera un par de binoculares, podría descubrirlos, pero sobre todo me gustaría descubrir a una chica regando unos maceteros en su balcón con un vestido amarillo y el pelo tomado. Su piel esta tostada, sus caderas son anchas, se agacha a cambiar el dial de la radio. Es baja y no tiene más de 32 años. Deja las noticias puestas mientras allá abajo, encapuchados y policías se trenzan, piedras y molotof contra gases, lanza aguas, lumas... Comulga conmigo en la indiferencia a lo que está ocurriendo. Riega sus plantas mientras se toma un combinado (vodka tónica) y fuma con esmero un cigarro tras otro.

De pronto, toma unos binoculares, se apoya con relajo (ya esta algo ebria) contra el barandal y comienza a escrutar la ciudad. El sentimiento de hermandad me saca una sonrisa y la posibilidad que se vaya hacia adelante acelera mis latidos. Se detiene ante mi ventana. Se los quita de enfrente de los ojos y saluda con la mano. Con rapidez  respondo mientras ella vuelve a mirar. Luego, apaga un cigarro y señala la ventana al lado del balcón. Entra. Las cortinas de la ventana recién señalada se abren. La chica mira por los binoculares. Aún estoy ahí.

En la oficina, todos se van yendo. El día comienza a declinar y sobre la ciudad convulsa se despliegan nubes naranjas que se arrastran lentamente, raspando el cielo.  Mejor. nadie llegará a preguntar qué hago con un par de binoculares.

Enciende la luz, se para frente a la ventana y para mi felicidad, regocijándose en una hábil parsimonia, se quita uno a uno los zapatos, el vestido, las medias, el sostén... Desnuda finalmente, se para un momento y mira en mi dirección. Me lanza un beso y cierra las cortinas tras de sí.

Los afanes de la humanidad son transitorios. Cualquier cosa que obedezca al arte, la técnica o el esfuerzo de entender, manipular y cambiar, son finalmente fútiles. Sólo tienen importancia las cosas invariables, aquello que no podemos cambiar: el cielo sobre las ciudades, los ciclos del año, la muerte. Nos hermana con la naturaleza lo que hay de inmutable en nosotros, lo que de nosotros no está sujeto al arbitrio y arruina las utopías de estos pobres pendejos soñadores y de los parcos tecnócratas que los reprimen: comer, dormir, matar, sobrevivir... el deseo. 

lunes, 2 de mayo de 2011

Sombras

En Santiago (siempre Santiago), los domingos después de almuerzo, los parques y las calles son fantasmas solitarios. Todos están en los malls o en el estadio o en la casa de los suegros o durmiendo la siesta, cada uno según su gusto o disgusto. En algunos barrios, hay viejos que viven en casas viejas y descuidadas. Una vez que se van los hijos y los nietos, luego de la visita de los domingo, salen con sus bastones y sus pasos lentos y frágiles, y se sientan a los bancos de las plazas desiertas, a veces solos, a veces de a dos, pero siempre silentes. Usan gorras, chalecos, pantalones de vestir, camisas a cuadro y suspensores. Cuando hace más frío, bufandas. Es raro que hablen: parecen disfrutar el silencio de los juegos quietos, sin organilleros, sin burbujas flotando, sin algodones de azúcar y maní confitado, sin niños corriendo de un lado a otro.

Esa temporada rumiaba mi soledad como siempre (costumbre que se exacerba cuando las sábanas huelen a uno mismo y  el brillo de las estrellas es para otros ojos), erraba y me encontré en una plaza. Por esos juegos fortuitos de la memoria, me fui a otro lugar de Santiago, a Bellavista, donde, años antes, en el 1990, para ser exacto...

[La historia es de las más bizarras que pueda recordar: como tantas otras veces, decidí que me iba a saltar el colegio. Perdido en un libro -La Insoportable Levedad del Ser, que a propósito, no entendía a mis exiguos 16 años, un robo a la biblioteca de mi madre, costumbre que se extendería junto con el abuso y las malas andanzas al cajón de remedios de mis abuelos, a la alcancía de mi hermano, a las colecciones de casettes de anfitriones desconocidos de fiestas a las que no me invitaban, y, por supuesto, a los piscos y vinos en las góndolas del Almac o el Unimarc, en esa época bendita en que no había código de barras ni detectores a la salida del supermercado... Bueno, tiempos de crecimiento aquellos, en que uno se busca a si mismo y despotrica contra lo que le han enseñado y hace todo lo que le han prohibido o contra lo que le han advertido, afanosos en la obsesión de desatar los nudos que mantienen unidos lo que ha hecho de nosotros la crianza, para descubrir, deshojando los años, que no hay nada que buscar, y que la cara en el espejo muta siempre que uno cree haber por fin atenazado una "esencia inmutable", y que al final la crianza vuelve por mucho que pese, programada por defecto. En fin, siendo aún un niño bueno cuyo placer consistía en vagar los días de clase y leer libros con títulos existenciales como La Nausea o el susodicho, estaba sentado en esa plaza, cuando se me sentó al lado un viejo (mi memoria me dice que despuntaba los 60). Me pregunta que leo. Le respondo. Me dice que eso es interesante, que quedan pocas personas que busquen cultivar la mente, sobre todo siendo "tan joven y de buena pinta", y me pregunta sobre mi familia, aduciendo que deben ser personas de "criterio muy abierto" y "gente de mundo". Le digo que en mi casa mi madre se preocupa de tener libros y música, y que la cultura es importante. Me pregunta por mi padre.... Están separados... Luego de un rato, recuerdo que me pregunta ¿Alguna vez has visto a tu madre desnuda? a lo cual respondo que no es de su incumbencia... Algo ya no me parecía en los modos tan amables de este señor.  Me dice que no debiera  "sentir vergüenza de esas cosas". Luego me cuenta que él, a mi edad, sentía "cosas" cuando veía a su madre desnuda, pero que era natural, que él sentía cosas que se suponía eran malas, pero que había un tipo, Freud,  "un excelente psiquiatra vienés y gran escritor" que había demostrado que uno siente muchas cosas que se tildan de malas, pero que no lo son. Luego me dice: "¿sabías que todos nacemos bisexuales, y que las preferencias posteriores dependen de la crianza y la cultura, pero que naturalmente, nos gustan ambos sexos?"...."No, no lo sabía". Luego me dice que conoce un cine, y que allí van hombres de distintas edades, y también jóvenes como tú... mientras tanto, cruza las piernas y extiende su brazo en el respaldo de la banca, cerca de mi espalda y se inclina a hablarme más cerca... y que a veces, en esos lugares, las personas "se besan y se tocan, y descubren que no hay nada malo en eso, que es natural, que es sano, que es la "sociedad" la que sataniza esas cosas... "Acompáñame, sería muy agradable ver una película contigo"... Rápidamente cerré el libro, me levanté con mi mochila, le dije que ya era hora de juntarme con mi novia, y que tuviera un buen día, tras lo cual me fui caminando rápido, con todo el aplomo que pude juntar, mientras el hombre -¿un sacerdote católico, quizás que llenan la prensa local por estos días?- me llamaba y me decía que no sintiera miedo, que no me tenía que ir, que podíamos ser "buenos amigos", que no me sintiera incómodo... Linda historia que vino a ratificar la recomendación de toda madre: "no hables con desconocidos", y a arruinar, por cierto, el agradable sabor de una mañana otoñal en que se ha decidido dejar de lado el deber por el placer del ocio vagabundo. Sólo un par de años después, descubrí que Freud justamente decía que la represión de la pulsión del placer, y su sublimación, eran obras sociales, pero necesarias, quizás justamente teniendo a la vista a tipos como mi interlocutor].

 Volví al presente y su plaza, en San Bernardo, al otro lado de la ciudad, con 3 bancos, el maicillo y un árbol flaco y enjuto. Se veía la austeridad y la demasiada simpleza y falta de vegetación de un municipio sin grandes fondos. Había un viejo, sentado con su bastón en las manos, mirando las palomas revolotear de un lado a otro.

Me acordé que las palomas siempre andan cerca de las iglesias  mientras me sentaba al otro extremo de la banca. Tenía un pan (me gusta comerme la miga del pan, sobre todo de la marraqueta, pero dejo la cáscara, como la caparzón de una tortuga, pero sin tortuga adentro). Desmenuce un poco de cáscara y lo tire cerca. Mientras las palomas picoteaban las migas con toda su inteligencia, el viejo me miró:
"¿Le gustan las palomas?"
"Si".
"A mi también. Me gustan las palomas y me gustan los días nublados".
"¿Por qué? A mi me acomoda más el sol. Aparte, las nubes me recuerdan la lluvia, y la lluvia es triste".
"Justamente, joven. Una vez quise a una niña, era joven, más joven que usted. Fue algo corto, pero hasta hoy me acuerdo de ella. De hecho, fue mi primera polola. Nos conocimos cuando llovía, y me decía que la lluvia era nuestra. ¿Es usted casado?"
"Separado"
"Es una pena, de verás".
"¿Y usted, caballero?"
"Yo soy viudo,desde hace un algunos años."
 "Lo lamento"....
 "No se preocupe, joven... ella estaba muy enferma... Estuvimos casados 35 años. Yo tenía 30 y ella 23. Era muy linda la Laurita. Vivíamos por acá cerca, toda la vida en la misma casa, una casa bonita. Cuando llegamos, esto aún era casi puro campo. No fue sino hasta hará unos veinte años que la capital se tragó a San Bernardo. Era otra cosa antes..."
"Así me han contado."
"¿Tiene hijos?"
"3"
"¿Los echa de menos?"
"Durante la semana. Los veo los fines de semana."
"Nuestro hijo esta en el extranjero ahora, no lo veo hace tiempo. Se fue porque trabaja en una de estas empresas grandes, la IBM. Nos salió ingrato, se casó y de ahí casi no lo vimos más, y luego se fue... La Laurita siempre lo echo de menos. Cuando se enfermó, ya no reconocía a nadie, hasta a mí me desconocía, pero se acordaba del Juan. Se le olvidaba que Juan se había ido. Me preguntaba a qué hora iba a volver. Yo le decía que vivía en Estados Unidos. Ella decía que lo echaba de menos, y luego me preguntaba a qué hora venía Juan... Alzeihmer, usted sabe, la gente se olvida hasta de quien es o como comer".
"Cuanto lo lamento señor."
"No se preocupe. Por eso ahora vengo para acá. Aparte que la casa es tan grande, y ella lo llena todo. Llego y casi siento sus pasos, que me saluda, pero no está. Sabe, me he dado cuenta que la gente no se muere tan rápido. Se van, pero quedan sus gestos y sus costumbres y las cosas...Y no sólo la Laurita. A veces, antes, cuando iba para el sur, a Talca, pasaba por la casa donde vivíamos con mi papá, y era como si frente a mis ojos todo volviera a ser como era cuando era niño... La memoria es rara, vuelve a medida que uno envejece. Cuando era joven, olvidaba todo rápido. Pero todo estaba ahí, y ahora que ya no tengo nada que hacer, todo vuelve tan real... Cada rincón me recuerda a la Laura. A veces, sobre todo los domingos, la sacaba a pasear como a esta hora. Ella ya no podía caminar, ni comer sola, había que hacer todo por ella. Le daba de comer, le cambiaba los pañales. Cuando se fue... no piense mal, pero al principio sentí un poco de alivio, porque era muy pesado todo. Pero con el paso del tiempo, la echo de menos. Sin ella, todo es como una sombra. Por eso vengo para acá, a descansar un rato..Aparte, la traía para acá. La ponía mirando hacia esa arboleda. Los árboles son tan bellos, y ella se quedaba mirándolos, como si soñara".

San Bernardo puede ser triste, casi fantasmal. Pensé (no lo dije) que el caballero parecía una sombra que hablaba de sombras, con su bastón y su espalda encorvada. Me acordé de Natalio Ruiz, el hombrecito del sombrero gris... Me acordé de mi abuela, que, una vez muerto mi abuelo, lo sobrevivió varios años más, pero fue decayendo, casi como si se fuera de a poco desvaneciendo. Enflaqueció, volvió a recrudecer el cancer, y se pasaba los días tendida, mirando el techo, con una foto del tata en el velador... Tuvo un copalso mental, dejó de hablar y se fue del mundo en medio del sopor de la morfina.

Los faroles se encendieron, ya eran más de las 6. Miré hacia donde había indicado el caballero. Había una pandereta al otro lado de la plaza, y luego edificios de blocks de ladrillo, vivienda social típica de la época de la dictadura, que tapaban la cordillera. "Disculpe caballero, pero no veo los árboles que dice".

... No supe que decir ni que sentí cuando me volví. La banca estaba desierta. Quizás yo también sea una sombra que habla con sombras y no sabe que lo es.

martes, 28 de diciembre de 2010

Jigsaw Puzzle - señor(a) lector(a): queda a su esfuerzo ordenar y puntuar esta majamama. Suerte, la va a necesitar.



Un pequeño artilugio que aprendí de un tal Julio Cortazar, Argentino el tipo y de humor peculiar. Puedo pavonearme de ser colega, ya que era traductor e intérprete. Hacía cosas raras y ponía nombres de intelectuales a sus gatos, cosa que yo no hago porque las mascotas y sus nombres son decisión de los niños y de la calle que las pone por delante de nos. Thnks for the trick, pero (y estarías de acuerdo), el reaccionario ese Borges era superior, aparte que era más cuántico y de lenguage más simple. Pero vale igual este homenaje che Cortazar con respeto y a tu memoria. Salud!

Hay personas para todas los hechos ya que todos los hechos posibles son posibles porque hay personas que algo diferente que no quiero nombrar porque las palabras son una decepción y un engaño y una ilusión los hacen de cuando en vez porque si no los hicieran no serían posibles son imposibles porque nadie los haría de menos pero ya se fue y mi cabeza ya dio vuelta la página porque llega el verano y el sol y flota en el aire lo que entraña que serían imposibles esto a nivel abstracto meramente de dados existenciales Y aprovechando el cuando escribía mails y no podía tolerar la lógica "mula" tras el mecanismo de la prueba ontológica y la echo tema de lo abstracto también algunas ideas que se me vienen a la cabeza respecto a este tema de las ese último viernes de Mayo día de la luna que era también su carta y sus anteojos y las muecas de la boca personas para todos los actos y se refieren a la posibilidad de que el concepto de multiverso por subatómico arrollado por andar obnubilado y ahora que no esta más y no la veo y tengo ese paraguas aún me acorde de que sea afecta a toda existencia que sale de ese nivel subatómico es decir todo y entre ellos las acciones un invierno era para mi motivo de contento y tome la micro con una sonrisa estúpida luego de haber sido casi humanas y mi creencia  es que todo lo que puede pasar pasa tanto a nivel de un universo, en el que los actos horas y luego me fui bajo la lluvia tan feliz como no lo había estado en años y la lluvia tenía otro significado y que son posibles eventualmente deben darse en diferentes lugares tiempos etc, pero también a nivel de sensación de su cuerpo en la punta de mis dedos y el sabor de sus labios y nos tumbamos a dormir un par de multiverso hay en un número más allá de las creencias y las posibilidades universos paralelos que existen y como siempre también y nos seguimos besando y la perrita huga ladraba y jodía y la abrazé y me gustó la
que se van engendrando en los que si en esta realidad yo hago determinado acto X que trae las me dijo que vivía con sus padres y que lamentablemente no podía pasar esa noche pero que tenía ganas y y consecuencias 1 2 3 4 and so on a nivel de multiversico se abre otro universo donde yo no hago el acto X, o abrazamos mientras caía la lluvia y luego volvimos a su casa y llegamos estilando y nos sentamos en su sofa y
posteriormente porque la consecuencia 1 que era una posible no se da sino a 1.1 que también es posible y río y me hablo de su perrita la huga y que era porque ella era chavista por lo que bautisó así al can y nos otro universo donde 1.1 no afecta el resto de las conscuencias y a su vez otro universo donde afecta a 2 3 y mañana me lo presto y miramos la lluvia caer bajo un alero frente a una tienda de mascotas y la calle era un
4 otro donde sólo afecta a 2 y todas las combinatorias posibles Es decir en este universo se me da resuena en mi memoria y llovía ya con furia y ella iba con el paraguas café floreado que aún tengo porque esa determinada realidad que se va zanjando a medida que la posibilidad de este universo se da -realidad nos gustabamos y que queríamos que pasara y salimos a caminar y a la cuadra ella me dió un beso que aún concreta y determinada - pero en otros  existo en número infinito en otras realidades diferentes desde se asocian a esos vinculos y es que se veía maravillosa en su poco arreglo y hablamos y ya sabíamos que matices mínimos hasta condiciones fundamentalmente diferentes ya que cada acto que hago aquí tiene otras
y sentí nosequejuntoconloslatidosdemicorazón creo que fue amor o alguno de esos sentimientos que  posiblidades que no se dieron y que se dan en otro universo y así en este momento en la densa maya de negros, una camisa a cuadros negra y azul oscuro - me gustaba como se veía así la miré y recorde ese rostro multiversos yo soy todas mis posibilidades existiendo una superpuesta a la otra a cada momento y así para puesta mi parca astronautica y estaba comenzando a llover y era de noche y ella llegó vestida con jeans  cada persona, átomo, planeta, etc y todo se vuelve denso y me marea y es el todo que se da de momento a ido colando en mi mundo del deseo atizadando obviamente la curiosidad de su humilde servidor y tenía  momento no sólo con el descurso de un universo, sino pleyades de universos saltando unos de otros en una por fin y yo sabría quien era el rostro tras el anonimato de meses que ya había visto y que de a poco se había red donde todo lo que puede ser algo en un momento se da -yo soy todo lo que puedo ser en un momento a despues de caminar con el teléfono en la oreja más de 10 minutos y hablabamos nerviosos ambos por vernos cada momento en todos los universos posibles y a cada momento... Entonces en otro universo que no es este Recuerdo esa noche como si fuera ayer y es que llegué a la esquina de monseñor edwards con echeñique yo aún estoy con ella o no me he separado o estoy muerto o nunca existí o.... 

sábado, 16 de octubre de 2010

Mundo


Me gusta el mundo. Es simple y las palabras no lo pueden descifrar. Es como el azar y como la necesidad y como el destino, que son las tres la misma cosa. Me miro en el espejo y mis ojeras me pesan y me duelen como me pesa una negrura entre las costillas. Pero las nubes y los árboles limpian mis desvaríos y me dejan saber que todo pasa, excepto el sol que sale, excepto el viento que sopla en mi cara y juega con mi pelo, excepto el mar y la tierra y los ciclos que se repiten una y otra vez sobre mi cabeza y bajo mis pies. Todo lo demás no tiene importancia.

domingo, 29 de agosto de 2010

Home sweet home

(Publicado originalmente el 17/08/2010)

Los afectos pasan por muchas cosas. La cuidad es uno de mis afectos. En invierno Santiago es una bóveda cerrada por los cerros y las nubes grises. En verano hace calor, mucho calor. Llevo veinte años acá, y pulúlan los rincones en los que he colgado los eventos de mi vida.

Amar esta urbe es difícil, pero es mi hogar. No tengo especial cariño a la patria. La patria no es nada, pero una ciudad o un pueblo o un villorio son concretos y tangibles. Las ciudades son especiales: una aldea o un pueblo hacen que nuestras vidas pasen por el tendero y una amplia gama de personas que nos conocen y están al tanto de nuestras vidas ... pueblo chico, infierno grande... La ciudad es anónima, y la cercanía se comienza a establecer con lugares más que con rostros que van y vienen, aparecen y desaparecen de nuestra vida. Son de hecho los lugares los que los sacan del olvido y los traen de vuelta de cuando en vez y vamos notando como ha pasado el tiempo, ya que se van difuminando en sus detalles y llega el momento en que sólo son evanescencias. Las urbes son solitarias en su aglomeración, y no creo que el contractualismo, teoría que me es cara siendo sólo un arbitrio de axiomas irreales -como la economía, pudiera haber surgido en la tribu o la aldea o incluso en la polis griega. El contrato y el individuo requieren lugares anónimos. Salir a la calle es encontrarse sólo, sólo frente a los lugares. Y son los lugares los que portan los recuerdos y las caras y las experiencias vividas. No como el pueblo, donde es el profesor o el tendero o el cura o el policía sobre quien se arma todo. Lo interesante de esto es que cada cual encuentra su propia colección de símbolos desparramada en las calles y los árboles y los autos. Armo mi propia ciudad en la cabeza, y tengo un diálogo privado, solitario, y ella me interpela y me hace sentir tantas cosas...

 El cemento, los bares y el río hediondo, las casas en las que he vivido, el colegio al que fuí y que ya no esta. Calles y barrios de intoxicaciones adolescentes, de caminatas solitarias o de la mano o la cintura de alguien. Todo esta aquí, para encontrarmelo a cada rato mientras voy y vengo. Y cada día que pasa voy quedando más impregnado en los edificios, en las bancas de las plazas, en las calles que últimamente no me han dado charcos para mirarme (espero la lluvia que cae desde una gran altura sobre todos nosotros). Los lugares son fieles y callan todo lo que hacemos. En ellos voy leyendo y articulando quien fui, quien soy. Y Santiago los guarda todos.

Ciudad silenciosa, saldré una vez más a tu encuentro cuando todos duermen, leerás las cosas que divago en voz alta y harás eco de mis pasos solitarios. Me mostrarás lo que he sido y cubriras la risa o el llanto que soy (según la estación y lo que me traigan los astros -fortuna imperatix mundi) con un silencio que sólo me habla a mí.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Virtudes del Quiltro

Me gusta la lluvia, y extrañamente, la asocio con los quiltros callejeros que andan por esta ciudad en toda su extensión y entre todas las clases sociales. No se que me mueve a tenerles un cariño especial, sobre todo si a veces andan cargados de pulgas, de tiña, o son sólo un esqueleto cubierto de piel que mueve la cola inadvertido y feliz a algún niño en el parque antes que los padres lo alejen.

Me gustan los perros porque siempre perdonan (en esto sigo a J.B. Clamence), y los callejeros porque son resilientes en su ingenuidad y en su soledad, que cada cierto tiempo es engañada por los niños o algún adulto que les ofrece algo de comida o les hace un cariñito para luego dejarlos allí mismo en el paradero del bus, viendo la puerta cerrarse. En estos casos, bajan un poco las orejas, dan vuelta la cara y siguen su camino hasta que encuentran otro transeunte al que seguir, o una perrita a la cual acosar entre el tráfico y las cuadras.

Poco piden y con poco se contentan. Si uno los adopta, suelen terminar desapareciéndose, al primer descuido o apertura de puertas. No sé si es por el impulso a vagar que los hace abandonar la vida fácil de la mascota, o porque simplemente se pierden. Lo mismo da, son de la calle y la calle es de ellos: nosotros vemos la calle como el lugar otro al que no pertenecemos. Educados en la modernidad, el consumo, y la individualización, nuestro espacio es el espacio cerrado donde residimos "privadamente". Los quiltros son mejores ciudadanos: se apropian de los espacios comunes del hombre y hacen de él el lugar predilecto en el que existen.

Quiltros de la lluvia y de los basureros. Hoy los recuerdo. Entre todos los animales, levanto mi copa y bebo -no se que valor tiene el respeto de un beodo, pero este beodo bebe por ustedes con respeto y cariño, raza de su predilección. Hoy me siento un quiltro más, pero me pone nervioso esta comunión: cada vez que me acaloro mi lengua comienza a colgar, y sin darme cuenta estoy rascándome con los pies. Me ha sido imposible tomar el metro: el guardia me echa a patadas.

jueves, 6 de mayo de 2010

La Primera Lluvia

Hoy llovió por primera vez, y salí a caminar insomne bajo el cielo nocturno claro y el frio posteriores. Es cierto que han habido otras lluvias este año, pero siempre hay una, como hoy, que echa a andar el invierno sobre mi vieja y querida ciudad. Con ella, el otoño ha comenzado a caer amarillo, café y rojo sobre los patios y las veredas y pronto los árboles alzarán sus huesudas ramas ennegrecidas al cielo cargado como manos de pesadilla.

Siempre sucede lo mismo, pero hoy he notado el olor de la tierra mojada y el pino filtrándose por mis narices. Recuerdo que hace dos años llovió también, y salí a pasear un llanto amargo por las calles envueltas en una neblina densa. Esa noche, vagando, me esperaba relumbrando en el pavimento una medallita del corazón de cristo que me acompaño meses largos en los que fui sabiendo poco a poco que había perdido a mi compañera de 14 años, y frotarlo entre mis manos me sostuvo. Recuerdo que alguien escribió, muy bien de hecho, que la lluvia araña, y mi respuesta fue que la lluvia era también como un bautismo.

Me siento sólo otra vez, y por eso me gusta caminar en la noche cuando ha llovido: las personas se guardan del frío y la ciudad queda para mis pasos y para los quiltros que ladran y persiguen el poco tráfico y las escasas micros vacías. Es un buen momento para despedir lo que se ha perdido y para sentir que la llovizna que moja mi calva lava y purifica y prepara la llegada de otras caras, otras alegrías y otras penas. El creador ha puesto arte en estos cíclos simples y necesarios. Sea una medallita o el olor a tierra mojada y la luna brillando sobre el frío, siempre hay consuelo para el que tiene ojos para buscarlo, y sé una vez más que Junio son cielos pálidos pero sé también que estos cielos mudarán y estarán exhuberantes de ventolera y volantines en Septiembre. En el invierno el mundo deja atrás el color y la luz y las faldas y los ombligos al aire para mi deleite, para que pueda volver a lucirlos y llegue el verano. El camino del Tao es asemejarse a las cosas del mundo, y en el invierno tenue del alma, entiendo que pronto "la luz habrá tiznado gente sin fé"...

Por eso me gusta la lluvia.

sábado, 24 de abril de 2010

Un accidente.

Hay aguiluchos en Santiago. Llegaron hace un par de años y a veces se los ve rondando los basureros o volando por ahí. Hoy, mientras camina por Providencia, casí llegando a La Concepción, mira a lo alto y ve uno volando. El ave asciende y desciende rápido, planea, gira bruscamente tras una paloma que huye con aleteos ágiles. Recuerda que empezaron a aparecer luego que los loros proliferaron sin control, y especula que quizás los introdujeron intencionalmente para controlar esta plaga.

El espectáculo de un ave cazando en plena urbe, entre edificios de vidrio y la multitud trajeada que llena las calles y se detiene frente a las tiendas, le parece asombroso. Absorto, no nota los autos. Sobre la gente que se congrega, los gritos y el tráfico que se detiene en torno al cuerpo desarmado, caen plumas blancas, grises y negras. El agilucho ha dado caza a la paloma.

viernes, 19 de febrero de 2010

Flaites on buses (sólo una pequeña e insignifcante anecdota)

Lunchtime busfaring has never meant anything but business as usual for our anonymous heroe. Just the heat and the people, scarcer than usual as it is february and the city has emptied out the crowds that now fill  beaches, mountains and deserts in Chile. He is standing near the door when a passenger leaves and a seat is there for the taking. Nobody makes the move, so he sits down after waiting a few seconds, receives a call on the cell and then opens the book. A face looks at him from the other side of the isle. It is nervous and inquisitive and leans over to check out the colors on the pages.

- ¿Qué onda el libro? Sta 'onito...
- Nada. Es pa una clase.
- a'er...

A young  tanned guy, skinny and slender by the works  of poverty like his clothes and skin, moves swiftly from the other side of the isle and deposits himself with his empty orange backsack on the seat next to our heroe, and stretches out his hand for a handshake, which is reciprocated. Our heroe had already glimpsed at him, for his backsack was empty and schoollike, wierd on such an individual. He is nervous but conceals it with a cold stare and gets back to his reading. The other one goes on:

- ¿Y pa qué es?
- Pa una clase de inglés.
- Sai. Vengo saliendo 'e la cana...pero no te preocupi que no te oy a colgarte na'a...Tranqui socio

A smile of reassurance comes out and then

- ando arrancando de uno' rati. Mira.

He pulls down the zipper of his washed off red sweat suit. There is no t-shirt under it, just a bony chest...and a scar that a finger with its black hallow nail is pointing at while the other hand is clentching on to the backsack firm like stone.

- Esta huea e' un tunazo... ¿Dame plata socio?
- No tengo. Ando con lo justo pa la micro.
- ¡Ya poh loco! ¡Dame plata poh loco!
- Si no tengo.
- Dame tu celular entonce' poh, wena onda asi. ¡ya poh!.
- No puedo.

Now the heroe is scared shitless. Once again a flaite has broken into his serene routine, but somehow he manages to keep his cool, look at his book and sound relaxed. The conversation is clearly shifting direction and the tone of voice this flaite uses is changing to an aggresive restlessness of arms and legs moving in the seat. Despite all this, one hand is still firmly holding the backsack against the lap. The hand is then pulled into the backsack, while the other arm is bent over the it.

-¿ si te digo que ahora yo ando con una tuna aca, ah?. Y cachai que igual no toi ni ahi con todo' esto' hueones' poh. Podria sacar la tuna y pitearme a todo esto' hueones asi y no toy ni ahi con ellos. ¿Y que hariai si saco la tuna ahora y te digo que me pasi tu celular, ah? Si poh loco, ¡si no toi ni ahi con vos poh!.

- Igual te meteriai en problemas...

His voice comes out, but  low

- ¿ahh? ¿Qué wa?
- Que te meteriai en problemas, porque toda esta gente te vería y igual al final los pacos te agarrarían y lo pasariai mal. Asi que tranquilo socio...

The flaite is staring straight at him, his body leaning forward with his eyes. Our heroe looks back at his book (doesn't know how and why he got into the idea of not yielding anything at the risk of being stabbed or maybe even -everything is possible, needlessly shot. Yet the whole situation, the context and surroundings, the summer sun... it all seems too alien to really think he runs the risk of getting a bullethole blown into him)...And then the flaite deflates like a balloon, body retreats and shrinks unperceptibly against the window uttering unintelligible sounds...

- Ya socio, vale.

And somehow, he turns around and starts looking through the window.

The rest is just our heroe getting up and standing between 3 more people, the flaite getting up, standing next to him, mumbling stuff inaudible and looking at him and at the rest of the passengers around... Finally the flaite gets off the bus...

-¡agradece que ando solo shushe tu mare!

Our heroe feels that he has dispelled one fear, and opened another window into himself like discovering a trapdoor in your house that opens to a room you didn't know was there. Pride ecos in his shaky hands and dashing thoughts. Fear recedes slowly as he realizes he has come out victorious of this one-on-one. He can now go to work in peace, get off the bus and walk the streets, just as usual, as always...

martes, 2 de febrero de 2010

Santiago

Agredecimiento y Advertencia Previa (saltarse si se desea).
YO, Matias-faceinstone no soy responsable por lo se escribe a continuación. La vida a veces hace que agradezcamos cosas a las personas menos pensadas, y ese es mi caso: al ejemplo alguien a quien no estimo en absoluto debo el descubrimiento de mi nemesis interna, el Mariscal Tito. Tito es responsable de estas palabras, y también es responsable cuando mi cuerpo anda borracho, deja la cagada, hace algo inapropiado, comete un error, o se olvida de algo: Matias-Faceinstone queda libre de toda culpa y responsabilidad -de aquí y hasta el día de mi muerte mantengo la buena opinión sobre mi y la estima por mi nobleza y corrección -todo lo que la mancille lo cargará Tito. Si se hieren sentimientos y susceptibilidades de cualquier tipo, favor dirigir sus quejas al Mariscal Tito, Soberano de Jugoslavia. Agradeciendo una vez la revelación de esa retórica (me ahorro calificativos, que no serían muy halagadores) de las mutiples personalidades, paso a tratar el asunto que me reclama.

Santiago ha cambiado en 20 años. Los veranos son más húmedos, se ven arañas más grandes y en general más bichos, los aguiluchos llegan esporádicamente a los basureros, hay mujeres más altas, pechos más notorios, más disponibilidad de condones, menos basura, menos milicos, más relajo al momento de ir a la cama. Se puede usar pelo largo, mohicano, colores extraños, piercings y tatuajes y toda suerte de vestimenta sin que las miradas te sigan por las calles, sin que seas tildado de maraco o increpado por el bastón de algún veterano escupiendo indignación por la decadencia de las generaciones actuales. Se puede estar a la izquierda, a la derecha, al centro o en ninguna parte sin que corra la saliva a gritos y peleas o denuncias, despidos -o lisa y llanamente golpes, secuestros, tortura, desapariciones.

Antaño, la pobreza se notaba en la ropa, en los mocos colgando y la mugre de los pendejos con rayadores cantando en las micros, en las muecas de las personas deambulando un fondo de milicos y pacos con ametralladoras y una nube negra por cordillera; en las protestas, las ollas comunes, los apagones. Ahora la pobreza es menos pobre: los flaites pueden escoger como vestirse, suscribirse a televisión por cable, usar ipod, celular, tener fotologs (hasta el momento, blogs o medios de expresión de opiniones más complejas y meditadas no he visto, I wonder why!), y hasta viajar de vacaciones. Como era de esperar, demuestran una vez más que el mono mono queda por mucha seda que le entregue el gobierno y las generosas personas a quienes cogotean o a las que venden pasta, paragua, etc. Hasta los flaites se han beneficiado con la política social y las dadivas social-demócratas de la concertación!

Esta promoción de la política social de mercado ha traido concomitante una nivelación hacia abajo de las costumbres, a medida que en las capas medias y altas se filtran lentamente gente venida de abajo, que en vez de imitar como antes lo que encuentran en su nueva circunstancia, empujan pelo teñido pichi, reggeton, modulación cada vez más ininteligible y bling bling hacia arriba; como era de esperarse, a los medios y altos de siempre de a poco se les pegan esos modos. Es natural, ya que son al final inspirados por la misma soberbia y arrogancia al portar su identidad, por el mismo desprecio por los que son diferentes, atributos que ellos siempre destilaron. El fenómeno obedece a la misma indulgencia por los propios defectos e incompresión por los ajenos, a la misma estolidez, a las mismas limitaciones de perspectiva, a la misma incapacidad de mirarse a sí mismos, inherentes a la vida social diferenciada en clases, de las que estas palabras también son tributarias. Además, muchas veces he podido comprobar que la alta alcurnia y peor ralea tienen actitudes y formas de ser casi idénticas, excepto por la calidad de la ropa y el perfume, y por el sonsonete de la voz, y por los medios disponibles: las finalidades son las mismas -imponerse a como de lugar, sin consideración alguna por los demás. De Santa Maria de Manquehue a la Pintana, pasando por Chicureo, cada vez todos más iguales...¡Delicias de una democracia que funciona!

El acceso a una maravillosa educación hasta terminar cuatro medio y a universidades, institutos, etc. nos traen el maravilloso prospecto de gente titulada de "técnico en X", la X pudiendo llenarse con contenidos tan maravillosamente polícromos como "turismo, cocina, gestión de peluquería, ventas de tarjetas de crédito": uno puede dejar volar la imaginación hasta llegar a "elaboración de papas fritas, reposición de góndolas, confección de llaves"...También proliferan ingenieros, arquitectos, abogados, doctores, etc. de dudosa procedencia y nivel. Esta masificación de la educación trae consigo jibarización del léxico, urticaria por la cultura, incapacidad para la lectura o para cualquier actividad que requiera hacer unas cuantas conexiones sinápticas...Lamentablemente Nietzsche estaba en lo cierto: que todos sepan leer y escribir será la muerte de la cultura.

Era esperable también que esta proliferación de títulos se derramara al campo laboral, donde abundan "gerentes" y "encargados" y "supervisores" y "ejecutivos" en todos los niveles, con la dignidad vacía del cargo pero con el sueldo de un tinterillo, genialidades todas de las muy generosas y vivarachas cúpulas gerenciales que confieren con liberalidad nombres importantes a cargos de poco o ningún peso decisorio, manipulando los deseos de "ser alguien", pero jamás abriendo el bolsillo, a menos que el afortunado tenga apellido vinoso y ese sonsonete tan típico de barrio alto -si es rubio/a natural y tiene facciones europeas, tanto mejor (todos méritos suficientes para hacer carrera y llegar a la cumbre del éxito profesional), o sea el hijo de la prima de la heramana del amigo, o alguna afortunada que asista al gerente en las arduas tareas de aliviar el estrés en el motel during lunch hours.

En 20 años los santiaguinos disfrutamos de menos polución, más acceso a crédito, menos represión por parte de la sociedad a si misma, más tolerancia y apertura a la sexualidad y a la diferencia en gusto, opinión, religión, etc. No todo esta tan mal después de todo. Divertido que esas mismas capas que han surgido con 20 años de concertación ahora le den su voto a Piñera y den paso 3er gobierno de derecha democráticamente elegido en Chile desde la masificación del voto y la existencia de elecciones transparentes, "informadas" y libres de manipulación. Lección: en política uno nunca puede especular con el agradecimiento.

Se viene una nueva experiencia, la derecha en el gobierno por las úrnas. Desde Alessandri que no lo podían hacer. Ya era hora que ganaran alguna elección, que perideron dos al hilo en momentos de crisis económica, lo que en otras partes del mundo se hubiese considerado una ineptitud política impresentable: si la economía esta mal, el oficialismo pierde -axioma en cualquier parte del mundo menos en nuestro peculiar país. Si no lo hubieran hecho ahora que la concertación es una gerontocracia inefectiva, hubiera sido para que los Jovino Novoas, Piñeras y Lavines se dedicaran a cultivar tomates y se dejaran de huevear. Pero ahí estan ahora, con la banda presidencial pero sin las mayorías legislativas...con un pasado de suicidio político constante. ¡No vaya a ser que Piñera tenga que terminar gobernando con la concertación si RN y la UDI se agarran del moño! Miren que ninguno de esos caballeros necesita de sus cargos para vivir, lo que implica menos necesidad de disciplina de grupo, muy necesaria a la concertación -donde va a haber algunos problemillas para muchos que pierden la pega. Va a a ser entretenido como observador, pero como parte de la clase media, no confio en la libre empresa en el sillón presidencial. Preocupante la utilización de la "guerra contra" para ir recortando derechos, preocupante la agenda pro-empleo (que siempre redunda en menores salarios y menores capacidades de defensa de los derechos de los trabajadores), pero por sobre todo la UDI en cargos de decisión de políticas por ejemplo en educación, en salud o en cultura...

domingo, 5 de abril de 2009

Tarde Anodina

Es extraño trabajar el sábado. El edificio esta silencioso, las salas vacías. Se siente como la melancolía de los domingos en la tarde en Santa Elvira, cuando las viejas dormían la siesta y el comedor y los pasillos y el reloj desnudaban la soledad y los espíritus que se acumularon a través de los años en cada mueble y cada recodo me hablaban sin que lo supiera...

Es verdad que una ciudad sin movimiento deja de tener sentido. Si el comercio no esta abierto, y no circula el dinero de mano en mano, no se justifican los kilómetros de asfalto, los semáforos, la fuerza policial. Ergo, este edificio es un sin sentido. Las cosas inutilizadas manan energías pesadas, el silencio huelga en los oídos, los pasos resuenan por los pasillos, el espíritu de la pesadez se deja sentir otra vez.

Mi corazón tiende una vez más a la familia que ya no tengo, a las sabanas colgadas y el jardín fresco. Lo que se perdió revive en las cosas inmóviles, los computadores apagados, las salas vacías. Las ciudades vacías recuerdan lo perdido, los lugares dejados a si mismos emanan las cosas que pasan en la cabeza, nos encierran en nosotros mismos, reflotan una melancolía que supura por la respiración y las horas y el declinar de la tarde.

martes, 10 de febrero de 2009

Alguien en una pieza

Alguien en una pieza abrirá las ventanas que dan directo a la calle. Virutillará el piso, encerará y empezará a depositar allí su vida al abrir las cajas, instalar los muebles, desempacar la loza, beber agua, café, recibir a sus hijos el fin de semana. Pasará las noches sólo, si es designio de la luna. Y la pieza empezará a conocerlo y se volverá su confidente, cuatro ojos silenciosos que se poblarán de sus hábitos al pasar las horas de los día de los meses, sus pasos sobre el piso, las conversaciones y las caras visitantes que vengan. Se prenderá incienso, se leerá, se escuchará música, se pagará el arriendo y se fumará. Volverá a virutillar y encerar, pintará los zócalos, los marcos de las ventanas, instalará cuadros, fotos.

Y un día la pieza verá como el amo empaca sus cosas, y lentamente despuebla ese su reino. Quedará vacia una vez más... hasta que llegue otro rostro, y encarne los mismos actos una vez más... ¿Qué quedará de ese hombre flotando bajo el techo, impregando el aire y los muros? ...Sólo la pieza lo sabe, confidente fiel, acumulando una tras otra vidas que se repiten en sus ritos, en sus virtudes y defectos, esperanzas y desengaños, sin traicionar ninguna...

jueves, 8 de enero de 2009

Plomo

Hoy una crisálida negra se ha abierto entre mis costillas y sus polillas han llenado mi cabeza... Todo un año me ha perseguido por la ciudad como un inquisidor implacable, hasta encontrarme bajo la noche con calles que me pesan en los pies. Las personas se congregan en terrazas alrededor de mesas llenas de cerveza a hablar un dialecto desconocido. Quisiera desplomarme entre ellas para no volver a levantarme jamás... Es el sabor de la soledad que me desmantela aunque siga aqui. Y siento como mis brazos caen al suelo y luego mis pies se quedan pegados atrás rasgándose de mis piernas y mi torso se separa de mis caderas y se desploma al suelo, aunque siga caminando enterito como mi madre me pario, aunque sepa que mañana el despertador sonará y saldré somnoliento con los millones de esforzados chilenos a practicar el azaroso oficio de ganarse la vida.

Volveré a la pieza donde duermo, cerraré los ojos tras apagar un último cigarro y mañana será otro día. Sólo que ahora por primera vez quisiera despertar y encontrarme una cara sobre la almohada y una mano jugando a ordenar mis rulos...
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